Grupo Zen de Puerto Vallarta

English

Meditación Zen: ¡No es lo que piensas!

Suifrimiento

Según la tradición, antes del nacimiento del Buddha un astrologo dijo a su padre que el bebe llegará a ser un gran rey o retirará de la vida mundana y ser un gran maestro religioso. Su padre, el rey Suddhodana, quería que su hijo será una monarca y por eso hizo todo lo que podía para guardar su hijo en lujo, fuera de los dolores y dificultades del mundo.

Pero no sirvió. Por fin, inevitablemente, Siddartha vio personas sufriendo los dolores de enfermidad, envejecimiento y la muerte. Y cuando vio a un monje y aprendió que el monje había abandonado la vida mundana para llegar mas allá del sufrimiento del mundo, tomó la decisión de hacerlo si mismo. Decidió salir de su palacio lujoso y buscar la manera de acabar con el sufrimiento. Decidió no pararse hasta que lograra. Su camino desde allí hasta la iluminación es maravilloso, pero eso no voy a contar ahora.

Después de su iluminación, en su primer sermón, enseño los cuatro nobles verdades. Son el noble verdad del sufrimiento, el noble verdad de la causa del sufrimiento, el noble verdad del cese del sufrimiento y el noble verdad del óctuple noble sendero que llega al fin del sufrimiento.

Es desde esta enseñanza original que escuchamos que el budismo enseña que la vida es sufrimiento. Y concluimos que el budismo es una religion pesimista e infeliz. Es intregante que hay tantos budistas que parezcan felices y lleno de alegría. De hecho el Buda dijo que enseñaba el sufrimiento y el fin del sufrimiento. Para él, era el hecho de sufrimiento que le puso en practicar. Creo que para la mayoría de nosotros también es el sufrimiento que nos lleva a practicar. ¿Como podemos comprender el inevitable hecho del sufrimiento y adelantarnos?

Pienso que ya he mencionado que creo que es importante recordar que el buda no enseñó en Pali, el idioma de los sutras. Y claro cuando decimos “sufrimiento” hablamos en otro idioma a traves de muchas traducciones. Como podríamos saber que sus palabras son iqual que nuestra palabra “sufrimiento.” Aunque el Buda no enseño en Pali, creo que eso idioma es mas o menos cerca del suyo. La palabra en Pali que está traducido como “sufrimiento” es “dukkha.” La gente que entiende ese idioma nos dice que la palabra “dukkha” incluye el significado de nuestra palabra “sufrimiento” pero es mas amplia que solamente eso. Algunos maestros dicen que no debemos de traducir la palabra y en vez de eso debemos de agregar la palabra dukkha a nuestro vocabulario. Cubre todo desde dolor y angustia extrema hasta un sentimiento sútil que todas las cosas no son como deben de ser.

Aquí tienen algunas definiciones: dolor, sufrimiento, estrés, incomodidad, iritación, molestia, tristeza, no satisfecho, decepción, angustia, frustración, inquietud. En su primer sermón dijo el Buda, “Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del dukkha. El nacimiento es dukkha, la vejez es dukkha, la enfermedad es dukkha, la muerte es dukkha, asociarse con lo indeseable es dukkha, separarse de lo deseable es dukkha, no obtener lo que se desea es dukkha. En breve, los cinco agregados de la adherencia son dukkha.”

Se está enseñado que hay 3 categorías de dukkha. Primero hay “dukkha dukkha” o el sufrimiento del sufrimiento. Esto es el estrés o el sufrimiento común y cotidiano. Dolor del cuerpo, de los enfermedades, del envejecimiento y de la muerte, inundaciones, incendios, accidentes, inanición, violencia, toda la angustia y tristeza del mundo.

Luego hay el sufrimiento de la impermanencia. Buscamos algo firme y fiable, pero no lo podemos hallar en ningún lado. Tendríamos una experiencia o un sentimiento feliz, pero no dura. Tarde o temprano se cambia y nos quedamos no satisfechos o estresados. No solo eso sino justo en medio de la experiencia feliz sabemos que vaya a cambiar y eso nos molesta. El cantante de Blues Fats Waller lo sabía y decía: “Alguien me dispare mientras que yo esté feliz”

La tercera categoría de dukkha es el dukkha de la ignorancia: no saber o no aceptar quienes somos y que es el mundo. La ansiedad y frustración de vivir en un mundo que rechaza ser como estamos convencidos debe de ser. El sentido de ajeno, de que no pertenecemos.

Claro, algunos tipos de sufrimiento son inevitables. El budismo no nos promete que golpear un dedo del pie o tener un dolor de muelas no nos van a doler. Pero la práctica del Budismo puede enseñarnos que creamos mucho de nuestro sufrimiento. Es algo que agregamos sin la necesidad de hacerlo. Una maestra dice “El dolor es ineludible, el sufrimiento es opcional.”

En un sutra, el Buda compara esto con estar herido por 2 flechas.

“Cuando una persona del mundo, ignorante de las enseñanzas, está tocado por una sensación dolorosa, se preocupa, se apena, se lamenta, se aflige, llora y se pone desconsolado. Así tiene dos tipos de sentimientos, uno del cuerpo y otro de la mente. Es como si un hombre fuera herido por una flecha y después de la primera herida, está tirado por una segunda flecha.”

El sutra sigue en decir que esta persona intenta salir del sufrimiento mental por buscando distracciones o experiencias placenteras, y que eso hace las cosas aun mas peor. Por la otra mano, un “bien enterado y noble discípulo del Buda” no se resiste o no se esté ofendido por el dolor inevitable de la primera flecha, y por lo tanto no agrega sufrimiento mental al sufrimiento del cuerpo. Ni se intenta entregarse en una cadena de intentas frustrantes de escaparse lo inescapable.

Quiero dar un ejemplo personal. Hace mas o menos 10 años andaba enamorado con una mujer. Se podría decir locamente enamorado. Por un rato, ella sentía lo mismo para mi, pero como tu podrías adivinar, algo sucede. Ella me abandonó. Me puse muy apenado. Se podría decir que yo sentí mucho dukkha.

En aquel entonces yo fui a un retiro en otra ciudad. El grupo zen de Bellingham arregló una anfitriona para hospedaje durante el retiro. Aprendí que mi anfitriona tenía un hijo adolescente que tenía hemofilia, y aquel hijo contrató el VIH cuando solo tenía 12 años. Apenas pude imaginar tan terrible sería si algo semejante iba a suceder a uno de mis hijos. Ella se preocupó por su hijo, pero no descontrolada. Una vez dijo, “Yo no desearía que pase algo semejante a ninguna persona, pero me gusta la persona que soy ahora mucho mas que la persona que era antes de que este sucedió.”

Me sentí mucha vergüenza. Me he puesto molestado porque alguien no me gustaba como yo quería, y esa mujer se estaba encargado con algo que puso en peligro la vida de su hijo. Viendo eso me ayudó en ver que la cantidad del sufrimiento que me sentía era algo que yo añadí a la situación. Una vez escuché el dicho mexicano “ahogarse en un vaso de agua.” Yo estuve así.

Pero darme cuento de ello no resolvió mi estrés. Dio una grieta en ello, pero seguía ahogando en mi vaso. Pocas semanas después, me levanté para ir a trabajo como lo usual. Me duché y me estaba afeitando cuando de repente me sentí que algo faltó, debí de sentirme molestado, porque mi novia me se fue. Pero por un rato había olvidado sentirlo. Y cuando me di cuento de eso, surgió la realización de tan mucho era yo que escogí sentir molestado. Si no daba alimento a este sentimiento, se hubiera ido. Todavía me sentía molestado, pero creció la grieta. Pude ver que sentirme molestado era mi opción aun cuando seguía en escogerlo.

Regresamos al sutra por un rato. Dijo el Buda que un “bien enterado y noble discípulo” no resiste ni se ofende por la primera flecha. Tampoco la ignora. Aquí tenemos el clave. Primero, dice el Budismo, “no te pongas el blanco para la flecha.” No resistirnos y no ofendernos no quiere decir deja que el mundo nos abusa. Nos intentamos acercar a nuestra experiencia con plena atención y pleno conocimiento. Nos intentamos comportar con sabiduría y compasión. No buscamos el sufrimiento para probar nuestro concepto de las enseñanzas del Buda. No intentamos probar cualquier cosa.

Aun así, el estrés y el sufrimiento nos van a visitar. Vamos a experimentar dukkha. No nos damos por vencido de nuestra experiencia, pero sí nos damos por enterado de ella. Rehusar darnos por enterado de ella lanza la segunda flecha. Dando cuento de ella nos ayuda observar claramente la herida para que nos podamos quitar la flecha y sanar la lesión.

Cuando el Buda enseñó el noble verdad de dukkha, enseñó que dukkha es inevitable. Enseñó que dondequiera que vayamos, cualquier cosa que veamos, en toda la existencia condicionada, que quiere decir todo el mundo que conozcamos, vamos a encontrar sufrimiento, estrés e insatisfacción. Esto es como son las cosas. Ningún persona tiene la culpa. Esto es un punto muy clave. No hemos hecho algo malo para causar el surgimiento del dukkha. No debemos de echar la culpa a nosotros mismos ni castigarnos.

Pero podemos encargarnos de como comportarnos con este dukkha inevitable. Cuando dukkha se encuentra con aferramiento, allí se pega. Conforme aprendemos desprendernos, privamos el dukkha de un lugar para pegarse. Todavía estaría, y nos daríamos cuento de ello, pero no nos molesta tanto.

Sobre el cojín, justo nos sentamos, reconocemos lo que está allí, y regresamos a las respiraciones y la postura. Afuera del cojín es poco diferente. Cuando pensamientos y sentimientos estresante o inquietante surgen, nos damos cuento de ellos y luego regresamos al momento presente, nuestra postura, nuestras respiraciones, y lo que está frente de nosotros aquí y ahora. No justo acepte mi palabra, pruébatelo por un mes y luego pregúntate como sucedió. O pregúntale a tu pareja o tus compañeros si ha cambiado algo, si te sientes mejor y la gente en tu alrededor también se siente mejor.

© 2006, Burai Rick Spencer

invitaciónubicacióncalendariocontactosenseñanzasgrabaciones