Grupo Zen de Puerto Vallarta

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Perdón

Introducción

Hoy quiero que empecemos a estudiar el perdón. Desde hace mucho he dicho que lo quiero hacer. Espero que podamos tener una plática un poco diferente a las de otros domingos, y que todos nos involucremos para encontrar una manera de aprender unos de otros, cada quien preguntando y contestando de acuerdo con su propia experiencia.

Sé que no es un concepto nuevo, pero guiar esto es algo nuevo para mí, así que espero una experiencia de aprendizaje. ¿Cómo podremos explorar el dharma de nuestras vidas cotidianas juntos? ¿Qué podremos decir y hacer sobre la práctica del perdón en un grupo como este? Empezaré por confesar que para mí, el perdón es una práctica fundamentalmente importante porque tiene que ver con asuntos que están en el fondo de nuestros corazones. Como grupo podemos ayudarnos para aprender mejor el significado del perdón, sino no es lo mismo como meternos en el proceso actual de perdonar y hacer el trabajo que se quede allí. Entonces, no debemos de generar demasiadas expectativas.

Cuando leo, pienso y escucho a la gente hablar sobre el perdón, noto que hay muchas maneras en las cuales esta palabra se usa. Creo que necesitamos empezar por decir lo que significa para nosotros "el perdón". Voy a hablar un poco y luego todos opinarán sobre el tema.

¿Que quiere decir "perdonar"?

La etimología dice que "per" es un prefijo que significa "intensidad" y "por completo." Y "donar" significa "regalar o ceder voluntaria y gratuitamente". Está relacionada con las palabras donación y donativo. Entonces la etimología es "dar por completo." Una pregunta que me interesa es, ¿Quién da qué cosa y a quién?

Hay muchas historias inspirativas acerca del perdón. Contaré una cada vez que nos reunamos, y quiero invitarlos a todos, a traer también cuentos o anécdotas sobre el perdón. Empecemos la semana escuchando algunos. Pueden ser personales o no. Incluso pueden ser ciertos o no, pero deben de animarnos, inspirarnos o, profundizar nuestro entendimiento del perdón.

Aquí comparto una anécdota personal. Lo hago porque muestra algunos hallazgos que he hecho sobre el perdón. No digo que es profundo, pero es verdad. Tal vez se trata de una historia muy común, y por eso será más fácil ver algunos aspectos del perdón.

Hace unos años, yo estaba locamente enamorado de una mujer. Nuestra relación tenía muchos altibajos y eso posiblemente explica mucho la parte loca. Pero de repente, ella me dejó. Digo "de repente" porque es lo que sentí entonces, pues con mi ceguera no podía (o no quería) ver lo que ya se veía venir...

Bueno, ese es el antecedente de la historia. Me sentí traicionado. Desesperadamente quería que nos reconciliáramos y, al mismo tiempo, sentí mucha ira en su contra. "Yo tenía la razón, ella estaba equivocada". Eso es lo que sentía.

Poco a poco la esperanza de reconciliación disminuyó, pero todavía guardé el enojo, los juicios y el sentido de traición. Un día me di cuenta que guardar todo eso me hacía daño, sin embargo, no pude perdonarla. Le echaba la culpa por el daño que "me había hecho". ¿Cómo podría perdonarla? Pensaba que si la perdonaba sería como aceptar que fue apropiado dejarme, que ella tenía la razón y no yo. Y eso no me dejaba entender. Sentía que hacer eso sería como traicionarme a mi mismo. Tal vez estaba más pegado al "yo" abandonado, que a la "ella" que me abandonó.

Y empecé a preguntarme ¿qué quiere decir perdonar? Consideré que perdonarla no iba a hacer ninguna diferencia en su opinión sobre mí o sobre la ruptura. La idea de que yo pudiera perdonarla no tenía sentido. Me parecía arrogante pensar que el perdón era algo que me pertenecía y que podía dárselo. Me puse a pensar más. ¿Qué podría ser el perdón si no era algo que me pertenecía y que podía dárselo a ella? Me preguntaba el por qué y el cómo me sentía lastimado por ella. ¿Cuál era el problema con su acción de despedirme? Intenté ver eso como si fuera algo que les sucedió a otras dos personas que conocía, en vez de algo que me sucedió a mí.

Lo que llegué a ver fue que yo había tenido expectativas fuertes, deseos, sobre como pensaba yo que nuestra relación debía de ser. Me sentía enojado y traicionado porque ella no iba a cumplir mis expectativas. Si no había expectativas, lo que ella hiciera no me importaba tanto. Entonces eran mis propias expectativas las que estaban causando el sufrimiento. Yo era culpable por lo menos igual que ella.

Y me di cuenta de que el enojo y resentimiento me lastimaban a mí. Súbitamente vi que al perdonar trataba de soltar mi propio enojo y resentimiento y, aceptaba la responsabilidad por como me sentía. De hecho, parecía que no tenía mucho que ver con la mujer a la que yo había echado la culpa por mi dolor. Entonces, me pregunté si yo estaba listo para perdonar. Me pregunté y me contesté, "no lo estoy." Conocía lo que era la verdad y a la vez sabía que esa respuesta tenía que cambiar.

Pronto me pregunté: "¿Puedo aceptar que algún día la perdonaré?" No estaba seguro de la respuesta pero pensé más y me hice otra pregunta: "¿Puedo aceptar que me sentiría diferente sobre esto algún día?" "¿Estaría eso bien?" Me recordé que no habría de aceptarlo si no lo sentía. ¿Cómo podría decir que no? No será necesario cambiar mi opinión si no quería. Me dije "sí" y casi enseguida sentí alivio. Unos días después ese alivio aumentaba y encontré mi ira y resentimiento disminuyéndose. 

Sentí que solamente abrir la puerta era todo lo que había necesitado para que el proceso de perdón ocurriera. Estoy feliz de decir que ahora esa mujer y yo somos amigos, pero aún si no fuéramos, estaría bien también.

Me sentí lastimado aunque mi novia nunca quiso lastimarme. Y sé que hay personas que han sido lastimadas y abusadas a propósito en maneras casi indecibles. No quiero decir que mi cuento corto es igual que la situación de alguien que ha sido violada o que ha perdido un ser querido a través de la violencia. Cuento mi historia pequeña porque pienso que pueda ayudar a ver algunos aspectos diferentes del perdón en un ambiente menos cargado.

  1. Hay un dolor o un daño.
  2. Hay culpa y enojo sobre el daño que sigue después del incidente actual.
  3. Hay reconocimiento del dolor original y del resentimiento de ello. "Resentimiento" quiere decir sentir otra vez.
  4. Hay una intención de dejar o soltar el resentimiento y el enojo. Al perdonar lo hacemos.

Esto todavía no nos dice que significa perdonar, pero nos lleva al punto en que podemos ver la llamada a perdonar. En la semana que viene quiero pensar más en la definición de perdón para explorar de que sí se trata y de que no se trata.

Hace unos meses escuché un documental sobre Lister Sinclair, un personaje importante en la radio pública en Canadá. Aparentemente uno de sus dichos favoritos era, "Cualquier cosa que vale la pena hacer, vale la pena hacer mal." El documental explicaba que lo que quería decir Sinclair, era que no debemos de rechazar proyectos importantes sólo porque tenemos miedo de que no van a salir bien. Si algo tiene importancia, es mejor intentar con sinceridad que dejar de hacerlo por temor al fracaso. Digo esto porque me ayuda a tener coraje para abordar el tema del perdón en nuestro grupo de estudio. Pienso que es demasiado importante para evitarlo, y sé que sería imposible hacerlo por completo. Creo que eso es lo que hace un bodhisattva y por eso, estoy dispuesto a intentarlo. Como bodhisattvas bajo entrenamiento, apoyémonos los unos a los otros y a ver donde nos lleva.

Muchas gracias por su práctica.

© 2007, Burai Rick Spencer

 


• Intro • ¿Qué es imperdonable? • ¿Es obligatorio? • El proceso • Buscar • Perdonar a uno mismo • Más allá • Referencias •


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