Eso pasó antes de mi tiempo como su alumno. Pienso que él estaba avisando contra la violencia y agresión que frecuentemente se encuentra en los movimientos políticos. Creo que el maestro pensaba que tomar una posición inflexible no es de acuerdo con el dharma, no importa si fuera a favor o en contra a la guerra..
Yo mismo me involucraba en el movimiento contra esa guerra. Recuerdo que tenía mucho enojo y mucha frustración con lo que estaba haciendo mi país y con lo que pasaba con personas de mi edad quines fueron en el ejercito. Protestaba, tomaba parte en manifestaciones pacificas, me ayuné, daba volantes, escribía cartas, asistía en marchas de protesta, y la situación cada vez puso peor. En los EE.UU. había gente pegado y asesinado por pedir justicia para todos. En la Asia sudeste había gente asesinado brutalmente y habían personas llegando a ser asesinados brutales. Era demasiado para soportar. Todo este enojo y esta frustración y vergüenza hizo muy fácil para mi odiar mi propio gobierno.
Recuerdo que cerca de 1966 estuve con un grupo de amigos en NY mirando a la tele. El poeta beat y budista Allen Ginsberg estuvo un invitado en un programa de entrevistas. El entrevistador no respetó a Ginsberg y quería bajarle los humos a él. Le dió la carnaza diciendo “tu piensas que la gente debe de odiar los EE.UU., ¿sí?” Y Ginsberg le contestó casi amablemente, “No, pienso que la gente debe de amar los EE.UU.. Debe de amar su país y cuidar a su país y haz su mejor esfuerzo para detener su pais de haciendo tantos equivocaciones terribles y causando tanto sufrimiento. Pero debe de hacerlo con amor para su país.”
Esto me impresionó mucho. Yo había esperado que Ginsberg fuera echar mucho enojo y odio al EE.UU. por razón de la guerra en Vietnam. No había esperado que él hablaría del amor, pero cuando lo hizo, me tocó. Sabía que él tuvo razón y algo adentro de mi se sintió un poco mas positivo y un poco menos de antipatía. Ya no supe, pero tal vez vi de reojo como sería posible soportar lo insoportable.
Quiero decir que a pesar de los consejos de mi primer maestro, hay maestros budistas que ayuden a sus alumnos actuar contra la injusticia y las guerras en una manera consistente con el dharma.
Uno de mis momentos mas orgullos como padre vino hace 3 años cuando mi hijo me pidió acompañarse a él a una vigilia silenciosa contra la guerra en Irak. Me emocionó mucho que él quería hacer esto conmigo. No me ilusioné que esta vigilia, en la versión de Vancouver del zócalo, fuera silenciosa de veras, aunque todavía tuve la esperanza que sí. De los cientos que vinieron, hubieron muchos que se sintieron en silencio a veces con una vela como hicimos mi hijo y yo. Sino también Hubieron oradores y activistas que no pudieron quedarse quietos. Hubieron algunos discursos fuertes y coléricos. Yo creo que en parte este tipo de acción viene de una energía que no pudo soportar el sufrimiento ni el enojo ni la frustración que se sintieron la gente por razon del conflicto. Era como si la retórica de los partisanos estuviera fuera de su control.
Ese tipo de expresión catártico descargaría algo de la energía, pero pienso que hace poco para mejorar la situación. De hecho, crea mas conflicto, mas atacando a otros y defiéndase a si mismo.
El activista por la paz americano A.J. Muste dijo, “No hay un camino hacia la paz, la paz es el camino.” El activista por la paz vietnamita Thich Nhat Hanh nos recuerda que “La Paz está en cada paso.”
Entonces ¿que podemos hacer? Calma el impulso reaccionar en enojo y frustración, pero no des la espalda al sufrimiento. Para llevar mas paz al mundo debemos de encontrar la paz dentro de nosotros mismos. Pero no debemos de terminar con eso. Debemos de traer la paz a nuestras familias, nuestros amigos, y nuestras comunidades y junto con ellos seguir trayendo la paz a todas partes. No podemos esperar para perfección antes de hacerlo. Podemos seguir siendo presente y seguir con el intento de tomar cada paso en paz.
Hay una enseñanza bella llamado las Brahma Viharas. Brahma Vihara se puede traducir como moradas sublime o estados ilimitados. Son metta (amor bondadoso), karuna (compasión), mudita (alegría compartida) y upekka (ecuanimidad). El Buda enseñó como cultivar estos estados. Enseñó que hay que empezar con si mismo. Si somos sinceros y queremos la paz, hay que cultivarla en nosotros mismos mientras la cultivamos en nuestro alrededor y en el mundo entero. Dijo Gandhi, “Tenemos que ser el cambio que queremos ver.”
© 2006, Burai Rick Spencer