Tal vez estos cuentos y dichos nos confunden o tal vez los encontraríamos curiosos. Quizás ellos prueban que el zen es un fraude y que cualquier persona que diría suficientes tonterías se puede llamar un maestro zen. No guardes muchas esperanzas que voy a aclarar todo eso, pero de todos modos voy a platicar un rato sobre los koanes.
Desde le principio el zen se ha descrito como
Una enseñanza más allá de las escrituras.A pesar de eso, aquí tengo unos libros de koanes, textos expresamente ligados con el Budismo Zen. ¿Se parece como muchas palabras y letras, no?
Que no depende ni de palabras ni de letras.
Que apunta directo a la mente.
Mira en tu propia naturaleza y alcanzar la Budeidad
Uno de los grandes logros de los días tempranos del Budismo en China era la traducción de cientos de textos budistas desde sánscrito hacía chino. Empezó cerca del año 150 del era común y siguió para siglos. Algunas de las traducciones mas bien conocidas estuvieron hecho en el parte primero del siglo 5. Entonces ya había el estudio de los sutras antes de la llegada en China de Bodhidharma, cerca del año 500, y las traducciones siguieron estar hechos después. Seguro que copias de los sutras debían de estar escasas, pero existían y patrones ricos que hubieron tener algunas copias. Ya había este tipo de estudio antes de la llegada de Bodhidharma.
Después de su llegada en China, Bodhidharma encontró con el emperador Wu, un gran patrón del Budismo. El emperador le dijo, “He construido templos y he ordenado muchos monjes, cuanto mérito he ganado por eso?” Y contestó Bodhidharma, “Nada en absoluto.” Preguntó el emperador, “Entonces, que es la significación mas alta de la verdad sagrada?” dijo Bodhidharma, “vacuidad inmensa, ninguna cosa sagrada.” Luego el emperador, tal vez un poco enojado, le cuestionó, “Quien está parado frente de mi?” La respuesta de Bodhidharma era, “Yo no sé.”
Esta no era un discurso intelectual, tampoco un cuento para explicar algún punto filosofal. Era un encuentro, cara a cara, inmediato e imprevisible. Imagina que tu fuera el emperador, buscas un reconocimiento o consuelo como todos hacemos, y en vez de recibir lo que pensarías que mereces, este extranjero le movió el tapete. Siguiendo a nuestra tradición, esto era el principio del Zen en China.
Pero se habían dicho de la “enseñanza más allá de las escrituras” aun en el tiempo de Shakyamuni Buddha. En el Pico del Buitre el buda cogió una flor y la giró. Sonrió su discípulo Mahakashapa. Dijo el Buda, “El Tesoro del Ojo del Dharma Verdadero, la Mente Maravillosa del Nirvana; solamente Mahakashyapa los comprende. Ahora los encomendo a él.” Otra vez, un encuentro cara a cara, un encuentro personal. Esto es mas tranquilo que el otro, pero igual en siendo íntimo y imprevisable. ¿Pudiste sentir tus labios haciendo una sonrisa cuando escuchaste?
Cuentos como estos debían de hacer circular entre los monjes en China, y cuentos nuevos hubieron estado agregado. Después de un tiempo hubieron estado escrito. Maestos hubieron de recontarlos para ilustrar un punto. Por fin se hicieron colleciones. Las colleciones mas bien conocidos son estas 3. Mumonkan (la puerta sin entrada), el shoyoroku (libro de la serenidad), y el hekiganroku (recuerdo del acantilado azul). Estas eran colectado en los siglos 12 y 13. Los 2 cuentos que conté están en estos libros con mucho otros cuentos de los maestros antiguos de China y del anterior. Algunos cuentos aparecen mas que una vez, y en versiones distintas. Los cuentos mismos se llamaban “gongan” (japonés: koan) que significa “caso publico.”
Un caso publico es como un precedente legal. Hoy usamos los precedentes legales para quitar la necesidad de pensar en algo de nuevo si alguien ya ha dictaminado sobre ello. Los koanes, pienso, son justo el opuesto. Dicen, “Mira! En estos cuentos de los maestros del pasado, como se chispearon. ¿Como es con nosotros?”
Nos podemos relacionar con esos cuentos y identificarnos con los papeles en ellos. Podemos sonreír o tener el tapete movido o ambos de ellos. Podemos estar dejados en asombro. Y podemos crecer y profundizar nuestra práctica de esta manera. No explicar, no tratar de entender, sino ponernos allí, respirando el mismo aire. Como algunos maestros zen suelen decir, nos enredamos nuestros entrecejos con los de ellos. Cara a cara hasta que no hay 2 caras, hasta que ni siquiera habrá 1 cara, sino solamente este. Preguntándose, no para tener una respuesta o solución, sino justo preguntándonos, justo encontrándonos con nuestras vidas con plena atención y conciencia. No huyéndonos cuando estemos aburridos o incómodos, y no intentando a detener el mundo en un lugar cuando estemos felices o satisfechos. No buscando una respuesta, la respuesta, sino contestar siguiendo dentro de la actividad de contestando.
No sabemos exactamente como los maestros chinos de la antigüedad usaban estos koanes en sus enseñanzas. Sí sabemos que un maestro pensó que los koanes habían estado malusados y por eso quemó El Recuerdo del Acantilado Azul.
Solemos oír que la escuela Rinzai usa los koanes y la escuela soto no. Pero esto no es la verdad completa. En la tradición Rinzai, el maestro asigna un koan al alumno. Cuando la alumna vaya al maestro para una entrevista formal, presenta una respuesta al koan. Vez tras vez su respuesta está rechazado por el maestro y cada vez regrese la alumna con una respuesta nueva. Por fin la alumna presenta una respuesta que el maestro acepta como autentica. Entonces el maestro asigna otro koan y todo empieza de nuevo. Digo el maestro da el koan a la alumna, pero la verdadera práctica es para la alumna dar si misma por completo al koan. Esto es el estilo de entrenamiento desarrollado por Hakuin, un gran maestro japonés del siglo 18. Y es el estilo de entrenamiento usado en la escuela de zen Rinzai hoy día. Muchos maestros tienen un plan de estudios específico de koanes que asignan uno tras otro hasta que estén terminados.
Los maestros de soto zen no usan koanes de esta manera, pero todavía estudian los koanes y los usan en sus enseñanzas. Hay muchos koanes en las colecciones que tratan de maestros del linaje caodong de China (en japonés: soto)
Eihei Dogen Zenji era el gran monje japonés que llevó el zen soto hacía japon en los primeros del siglo 13. Fue a China donde buscó un verdadero maestro, y estudió con él. Dicen que en su ultimo día en China Dogen halló una copia del recuerdo del acantilado azul, y él quedó despierto toda la noche copiando ella antes de salirse de la China.
Una de las escrituras mas importante de Dogen es el Genjokoan, que se puede traducir como “el koan del momento presente.” Nos reta para realizarnos en este mismo momento con la misma intimidad, autenticidad y sinceridad, y con el mismo espíritu de preguntarnos en profundidad y dar nosotros mismos a la actividad que leemos en los cuentos de los maestros de la antigüedad.
© 2006, Burai Rick Spencer