Grupo Zen de Puerto Vallarta

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Meditación Zen: ¡No es lo que piensas!

Desprendimiento

Cuando oímos hablar del Zen, una palabra que solemos oír es "desapego" o “desprendimiento.” Aprendemos que el zen enseña el desprendimiento. Pero ¿que significa esto?

La mayoría de nosotros pensamos que son las cosas que queremos que den valor a nuestras vidas. Sin ellas casi no vale la pena vivir. Nuestros amigos, familia, seres queridos, experiencias bellas como el arte, la música, el ambiente natural, los placeres del cuerpo, el sabor de buena comida, el sentido de logro. ¿Quiere decir dejar estas cosas el desprendimiento? ¿Quiere decir que debemos de ser indiferentes? Y sí es así ¿de verás queremos hacerlo?

Hace unas semanas, una amiga me preguntó sobre la manera budista de ver las preferencias. Dijo que había escuchado que el budismo enseña que debemos de vivir sin tener ninguna preferencia en absoluto, pero ella no pudo ver como eso sería bueno ni siquiera posible. Dije que el hecho de ser humano significa que vamos a tener preferencias. No nos podemos escapar. Queremos salud mas que enfermedad, bondad mas que insensibilidad. Preferimos no tener dolor ni preocupaciones, preferimos ser felices. De hecho, decir que “debemos vivir sin preferencias” suena como una preferencia.

Pero no es el fin de la cuenta. Si empezamos en exigir que recibimos nuestras preferencias, que todos nuestros deseos sean realizados, nos estamos por meter en una lucha grande, con mucho sufrimiento. La lección que la vida siempre nos está dando es que las cosas no siempre suceden como pensamos que deban. Si esto nos molesta, entonces nos vamos a estar molestado mucho. Pienso que la mayoría de nosotros lo sabemos, pero no sabemos alternativos.

Pensaríamos que el alternativo es darnos por vencidos, dejar que nos importan esas cosas. A veces es lo que hacemos. Se podría cambiar la manera en que sufrimos por un rato, pero no nos quedamos muy satisfechos.

El Buddha enseñó la plena atención al momento presente. Cualquiera cosa que aparezca, dar atención a ella. Si surja un deseo o una aversión, está consciente de ella. No la juzgue como buena o mala. No la persigue ni la huye. Acepta que eso es lo que estás pensando o sintiendo en este momento. Al saber que ahora es así no significa que no cambiará. Al saber que vaya a cambiar no significa que no es así ahora. No trates de agarrar al momento presente. No puedes. Es demasiado escurridizo. No te trates de evitar del momento presente. No puedes. Es demasiado pegajoso. Al fin y al cabo la única cosa que puedas hacer es dejar que cada cosa sea lo que es.

Nos intentamos comportar con compasión y sabiduría, pero no siempre lo logramos. Y si nos comportamos así, no siempre sale como quisiéramos. Desprenderse significa seguimos vivo y intentamos hacer lo mejor. Significa que no podemos negar la verdad, pero no es una sumisión.

Somos seres humanos. Preferimos la vida sobre la muerte, el amor sobre el odio, la compasión sobre la crueldad. Cada momento tenemos que escoger de nuevo, incluso si escogeríamos no escoger. Cual es la base de nuestra elección? Ha de ser nuestras preferencias. Desde nuestro karma, nuestro entendimiento, y la situación viene una preferencia. ¿Podemos verlo como es? ¿Como preferencia y no como el derecho o la ley? ¿Podemos escoger sin exigir? ¿Podemos escoger sin rechazar la verdad del momento presente? Tenemos que hacer algo. Nos tenemos que comportar con cariño. ¿Como podemos? ¿Como nos podemos mantener balanceados en medio de la alegría y el dolor, la excitación y el aburrimiento?

El desprendimiento significa ver nuestras preferencias como son. Nos damos cuenta que el mundo, que quiere decir nuestra vida, es muy complejo será imposible para cualquiera persona tenerlo bajo control. Quizá tendríamos preferencias, pero no debemos ponernos a bajo de su control. Para encontrarnos satisfechos y integrados en el mundo, tenemos que dejar que ellas se vengan y se vayan. En cuanto que aferrarnos a nuestras preferencias, vamos a sufrir. Pero aún así podemos aceptar este sufrimiento y así desprendernos un poco del sufrimiento.

Desprenderse no significa que nada se importa. Significa no exigir que cosas vayan de acuerdo con nuestras preferencias y tomarnos rehenes hasta que sucederán.

Al principio el Genjokoan de Dogen dice, “A pesar del apego, las flores se caen. A pesar del odio, la mala hierba se crece.” Creo que este significa que no podemos controlar las cosas con nuestro apego ni con nuestra aversión. Las flores florecen, las flores se caen. Cuidamos nuestros jardines, la mal hierba se extiende. Como dijo un poeta, “Enfadate al sol por ponerse si esas cosas te enojan.”

Pero no te des por vencido. No te quedes rencoroso. Ten cariño. Involúcrate. Ama y ama de nuevo. Como la flor, florézcate y cáete. Será la mala hierba, pero sigue cuidando el jardín.

Escuché una entrevista con el poeta Leonard Cohen hace unos meses. Leyó de su libro nuevo que se llama “El Libro del Anhelo” Un poema dice,

“Solamente una cosa le hacía feliz.
Y ahora que se ha ido, todo le hace feliz.”

© 2006, Burai Rick Spencer
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