Grupo Zen de Puerto Vallarta

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Las Seis Paramitas

Dana

Shila Kshanti Virya Dhyana Prajña

Dhyana Paramita

Buenos días. Ahora llegamos a la quinta paramita de las seis. Es Dhyana Paramita. Dhyana es la palabra sánscrito que viene de la palabra "jhana" en pali. Significa meditación o concentración meditiva. Cuando el budismo llegó a china la palabra dhyana se convertió a "ch'an". El budismo ya estaba en china antes de la llegada de Bodhidharma, pero los budistas tempranos no hacían hincapié en la meditación mucho. Bodhidharma sí hacía hincapié en la meditación.

Su estilo de práctica conjuntó con la cultura de china y desarrolló por 5 o 6 siglos antes de que llegó a Japón. En Japón la palabra "ch'an" llegó a ser "zen," lo cual es el nombre de nuestra escuela. Entonces la significación original de la palabra "zen" es meditación.

Por eso puedes ver que Dhyana Paramita es la paramita más importante. Nuestra capacidad de encontrar nuestra propia verdad y practicar las otras paramitas tiene su fuente en nuestra meditación. En nuestra escuela es tan importante que tomamos la palabra para nuestro nombre. Y decimos que la práctica es para darnos cuenta que todo es zen.

Pero, si todo es zen, ¿como podríamos platicar sobre esto? Por favor, no esperan que yo daré una respuesta.

Un libro que he estado estudiando sobre las paramitas estuvo escrito por un maestro zen contemporáneo que se llama Robert Aitken Roshi. Su libro se llama "La Práctica de la Perfección." En su capítulo sobre Dhyana Paramita dice, "La cosa rara es que aunque Dhyana es el nombre de nuestra secta y es nuestro método primario, no solemos dar mucha instrucción sobre ello." Decimos dar atención a la postura y las respiraciones. Decimos justo estés abierto y deja que los pensamientos y las sensaciones vienen y van. Y ya es todo. Dice Aitken Roshi que en lugar de eso el prefiere enseñar con lo más detalle que sea posible sobre la práctica de za-zen. "Za" significa sentado, entonces za-zen quiere decir meditación sentado. Lo dice Aitken Roshi y luego en el libro no dice más que postura, respiración y soltar.

Otro libro que estoy estudiando es el Bodhisattvacharyavattara, o "La Guía de las Obras Vivir del Bodhisattva" escrito por Shantideva en el siglo ocho. Es un gran libro que trata de las paramitas como la manera de vivir o el comportamiento de un Bodhisattva. Su capítulo sobre Dhyana Paramita es más largo que todos los capítulos anteriores. Pero no habla de la meditación en sí. La mayoría del capítulo habla de las cosas que debemos soltar, y de la importancia de hacerlos. Aunque no habla de la meditación en sí, yo dijera que de hecho sí trata de la meditación. Justo acercar al cojín es una acción de soltar, y confirme que seguimos practicando la meditación, sentado o no sentado, seguimos con el entrenamiento de soltar. Esto es muy importante.

Quiero hablar un poco sobre uno de los textos fundamentales del zen soto: el Fukanzazengi de Dogen. Fukanzazengi podría ser traducido como "La Recomendación del Zazen para toda la Gente."

En todas las traducciones que he visto, el primer renglón es "La vía es fundamentalmente perfecta" o algo así. Pero según Maezumi Roshi en la versión original el primer renglón es "Tras buscar de manera extenuante." Maezumi Roshi dijo que esta frase rara vez está incluido en las traducciones porque parece como nada mas que una frase de introducción y no una parte fundamental del texto. Pero Maezumi Roshi dijo que esta frase es una parte de la enseñanza muy importante. "Tras buscar de manera extenuante." Para la mayoría de nosotros occidentales pienso quizás es verdad. La mayoría de nosotros nos crecimos fuera de la tradición budista. Nos crecimos pensando que fuéramos seres independientes y separados. Y creímos lo que pensábamos.

Sí eso nos ha funcionado bien, no estaríamos aquí. Pero por alguna razón, aquí estamos. Tal vez hemos tenido mucho dolor y sufrimiento en nuestras vidas, o tal vez hemos tenido nada más que la sensación sutil que estábamos un poco fuera de nuestro lugar. Las respuestas convencionales y habituales no resolvían nuestros preguntas y entonces acabamos aquí "tras buscar de manera extenuante." Tal vez algunos de ustedes van a seguir buscando y la práctica de zen tampoco va a resolver sus preguntas. Yo siento como no tenía opciones. Siento como siempre he estado un alumno zen, aunque me tomé bastante tiempo en darme cuenta de ello. Pues de todos modos, aquí estamos "tras buscar de manera extenuante" para leer el gran ensayo de Dogen, el Fukanzazengi:

La vía es fundamentalmente perfecta y lo penetra todo, ¿como podría depender de la práctica y la realización? El vehículo de los patriarcas es libre de manera natural, ¿por que sería necesario nuestro esfuerzo concentrado? En verdad, la totalidad del ser está más allá del polvo del mundo. ¿Quien podría creer que hay un medio para limpiarlo? Si siempre está en el preciso lugar que uno ocupa, ¿por qué ir de peregrinaje para practicar?

¿Es eso lo que te preguntabas? Si todo ya es perfecto, ¿por qué no nos descansamos? O por la otra mano, pensarías "Veo muchos problemas por aquí. Entonces alguien que diría que las cosas son perfectas es un tonto completo."

 ¿Cómo respondió Dogen?

Y sin embargo mientras haya la menor distinción, por pequeña que sea, la vía estará tan alejada como el cielo de la tierra, una vez surge la menor atracción o rechazo, la mente se pierde en la confusión. Si comienzas teniendo ideas y haciendo explicaciones, si piensas en la perfección como si fuera otra cosa, te encontrarás equivocado.

"Mientras haya la menor distinción" dijo Dogen. Pues sí, todo ya es perfecto tal como es, pero intentamos congelar eso en tiempo para que podamos pensar y hablar sobre ello. Es como atrapar una mariposa y matarla para estudiarla. Tal vez es fascinante y bella, pero ya no es una mariposa.

O quizás de veras trasciendes el yo y el otro y experimentas la vastedad de todo. Aunque estés orgulloso de tu comprensión y lleno de percepciones interiores, entreviendo la sabiduría que lo penetra todo, aun cuando alcances la vía, aclares la mente y engendras el deseo de escalar el mismísimo cielo, no harás más que merodear por el recinto de la entrada, sin haber llegado todavía a la vía vital de la liberación.

Dijo Dogen que aun la iluminación solo es un principio modesto. Dijo,

Incluso el caso de él de Jetavana (el Buda), que poseía la sabiduría innata, todavía se siente la influencia de los seis años que permaneció sentado con el cuerpo derecho; y en cuanto a aquel de Shao-lin (Bodhidharma), que alcanzó el sello de la mente, todavía seguimos escuchando el famoso recuerdo de los nueve años que se pasó meditando ante una pared rocosa. Si las cosas eran así con los santos de la antigüedad ¿como pueden los hombres y mujeres de hoy eximirse de seguir la vía.

El Buda mismo, a pesar de su sabiduría avanzada, necesitó años de práctica dura. No solamente eso, sino siguió su práctica de meditación hasta el fin de sus días. No dejó de meditar aún después de su iluminación. Y Bodhidharma se sentó por nueve años en una cueva después de que recibió aprobación en el linaje de la india. ¿Cómo podría tu y yo pensar que no tenemos que meditar?

Debes por tanto abandonar la práctica intelectual de investigar las palabras y correr tras ellas; debes dar un paso por atrás y dirige tu luz hacía el interior para iluminarte a ti misma y aparecerá tu rostro original. Si deseas alcanzar este estado debes practicar sin tardanza.

A mi, este significa que nos debemos parar de buscar la verdad por afuera. Solemos pensar que la verdad, o la iluminación o la felicidad está en otro lugar y queremos llegar allí. Pero dice Dogen, no sigues intentando alejarte. Un paso por atrás es un paso hacia lo desconocido. Cuando damos un paso por atrás, entramos en lo desconocido mientras nuestra vide está por frente de nosotros. Hagas nada más que eso y sin intención, sin querer, olvidaremos quienes pensábamos que fuéramos. Nuestro rostro original es nuestro rostro verdadero. Es el rostro que siempre estaba pero no nos dejábamos ver.

Dogen siguió con consejos muy prácticos: hallas un lugar tranquilo, no comes demasiado, no juzgas, no analizas. Arregla los cojines, toma la postura, espalda recta, ojos abiertos, las manos en la mudra cósmica. Respira suavemente. Luego dijo,

Permanece sentado inmóvil pensando en el no-pensar. ¿Cómo se piensa en el no-pensar? No pensando. Este es en sí mismo el arte esencial de zazen. El zazen del que hablo no es la práctica de la meditación sino la puerta del Dharma que conduce a la paz y a la felicidad. Es la práctica de la realización de la bodhi suprema. El punto fundamental, una vez resuelto, ni trampas ni jaulas pueden atraparlo. Una vez hayas captado su esencia, serás como el dragón penetrando en el agua o como el tigre internándose en las montañas. Pues es necesario saber que cuando el pensamiento correcto se manifiesta, en ese preciso instante se abandonan los obstáculos y la distracción.

Déjame contar un cuento bien conocido del Centro Zen de San Francisco que ayudaría con esta parte del Fukanzazengi. Dijo una alumna de Suzuki Roshi,

"Un día en sesshin me sentí, 'Por fin entiendo. Yo estoy haciendo zazen. ¡Guau!'"
Ella fue a Suzuki Roshi para decirle. Dijo que era la única vez en que él se enojó con ella.
El dijo, "Nunca imaginas que tu puedes hacer zazen. Es una equivocación grande. Zazen hace zazen."

Cuando zazen hace zazen, tu desapareces. No es que antes tu estabas y ahora te has ido. Nunca estabas tu. Todo lo que es necesario es tomar un descanso y deja de agarrar a esa ilusión. Justamente suéltalo. Pensamientos surgirían pero ellos carecen de un yo para manejarlos o usarlos como un apoyo o como una fundación del ser. Entonces "el dharma correcto se manifiesta por sí mismo."

Y el verdadero zazen no es una técnica de meditación. Es nada más que la vida. "Ni trampas ni jaulas pueden atraparlo." Cuando "tu" detengas de bloquearla, solo hay la vida desplegándose. Eso es zazen. No es la postura o las respiraciones, actividad o quietud. Regresar a esas cosas es una manera para dejar que zazen se expresa, pero el verdadero zazen no se puede limitar por técnicas.

Un monje le preguntó a Zhao-zhou, "¿Qué es el zazen?"
Contestó Zhao-zhou, "Es el no-zazen."
Preguntó el monje, "¿Cómo puede ser eso?"
y Zhao-zhou dijo, "Está vivo."

Dhyana Paramita es la meditación que va más allá de la meditación. Esto es exactamente lo que decían Dogen, Suzuki Roshi y Zhao-zhou.

Gracias por escuchar.

© 2007, Burai Rick Spencer
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